niedziela, 6 stycznia 2019

Los regalos

El profesor les pidió a sus alumnos que pintaran algo por lo que se sentían agradecidos, algo que destacaba de su vida por ser bello y bueno. La mayoría de la clase provenía de familias buenas y felices. Sin embargo, había también un chico, un tal Cristóbal, cuyo hogar siempre estaba lejos de ser un lugar de paz, tranquilidad y amor. Era, además, muy bajito y todos se reían de él. El profesor temía un poco porque no sabía si Cristóbal tendría algo por lo que pudiera dar las gracias. Los niños pintaron cosas muy diversas: el profesor pudo ver sus casas, a sus padres, sus mascotas y sus juguetes; cosas que efectivamente merecían el agradecimiento.

Y el pequeño Cristóbal pintó en su hoja una mano, una mano extendida. El profesor se extrañó mucho, pensó que podía ser una mano divina u otra mano de una persona que le ayudaba. Igual, decidió preguntarle al niño de quién era la mano de su dibujo.

-      Es su mano. La dibujé porque es la cosa más importante por la que quería dar las gracias.

La mejor parte de la vida de un hombre son sus pequeños, anónimos, olvidados actos de bondad y de amor
William Wordsworth

Al escuchar eso, el profesor recordó que todos los días cuando acaban las clases toma al pequeño por la mano, salen juntos del aula y luego lo acompaña al guardarropa para que nadie se ría de él y para que nadie le moleste; le sujeta la mano para que siempre pueda marchar a casa tranquilo. Y resultó que esa mano era la única cosa que realmente tenía valor en la vida del niño, era lo único que le traía consuelo…

Queridos, a veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo algunos gestos más pequeños, más ordinarios, los que para nosotros pasan desapercibidos para alguien pueden significarlo todo. Una palabra nuestra, una mirada o una sonrisa pueden incluso salvar vidas. Pensad si no estáis cayendo en la trampa de creer que solo las cosas extremadamente grandes y maravillosas ayudan y cambian la realidad de otros seres humanos… Es muy probable que en todo ello que nosotros ignoramos a diario se esconda la bondad. Quizá ella tenga la fuerza de salvación.

Haciendo cosas pequeñas podemos ser como los Reyes Magos o, incluso, como la Estrella de Belén que está muy lejos de ser una estrella normal. Ella nunca pierde su luz con la que ilumina todo su alrededor. Igual que una sola palabra dicha en buena fe puede iluminar el día de alguien. Recordad, por favor, que los mejores regalos salen directamente de un corazón hacia otro.

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