Y el
pequeño Cristóbal pintó en su hoja una mano, una mano extendida. El profesor se
extrañó mucho, pensó que podía ser una mano divina u otra mano de una persona
que le ayudaba. Igual, decidió preguntarle al niño de quién era la mano de su
dibujo.
- Es
su mano. La dibujé porque es la cosa más importante por la que quería dar las
gracias.
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La mejor
parte de la vida de un hombre son sus pequeños, anónimos, olvidados actos de
bondad y de amor
William Wordsworth |
Al escuchar eso, el profesor recordó que todos los días cuando acaban las clases toma al pequeño por la mano, salen juntos del aula y luego lo acompaña al guardarropa para que nadie se ría de él y para que nadie le moleste; le sujeta la mano para que siempre pueda marchar a casa tranquilo. Y resultó que esa mano era la única cosa que realmente tenía valor en la vida del niño, era lo único que le traía consuelo…
Queridos, a
veces ni siquiera nos damos cuenta de cómo algunos gestos más pequeños, más
ordinarios, los que para nosotros pasan desapercibidos para alguien pueden
significarlo todo. Una palabra nuestra, una mirada o una sonrisa pueden incluso
salvar vidas. Pensad si no estáis cayendo en la trampa de creer que solo las
cosas extremadamente grandes y maravillosas ayudan y cambian la realidad de otros
seres humanos… Es muy probable que en todo ello que nosotros ignoramos a diario
se esconda la bondad. Quizá ella tenga la fuerza de salvación.
Haciendo
cosas pequeñas podemos ser como los Reyes Magos o, incluso, como la Estrella de
Belén que está muy lejos de ser una estrella normal. Ella nunca pierde su luz con
la que ilumina todo su alrededor. Igual que una sola palabra dicha en buena fe puede
iluminar el día de alguien. Recordad, por favor, que los mejores regalos salen directamente
de un corazón hacia otro.

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