Se dice que el mundo es como un libro. Si no viajas, estarás siempre en la primera página. Igual que llegar hasta el final de un buen libro, la mayor recompensa de viajar es regresar a casa. A veces toma un rato. O una respiración profunda. Pasa una hora. Y la siguiente. En otra ocasión, cinco horas. Seis. O diez. Pasan días y noches. Y a veces parece como si fueran semanas. Ahora imagina que estás volviendo a casa 123 años. Los polacos no tenían casa durante 123 años. Y ahora… han pasado 100 años desde el momento en el que la recuperaron. [fuente: Celebremos cien años de la recuperación de la independencia de Polonia]
11 de noviembre de 1918, lunes, pudo ser un día como
cualquier otro. Sin embargo, para Polonia no lo fue. Ni jamás lo será.
¡Queridos hermanos y hermanas! Os quería pedir un gran favor en este día tan especial. Os quería pedir que dediquéis un momento de vuestras oraciones para pensar en Polonia, para rezar por toda su gente. Hoy se celebran cien años
de la recuperación de nuestra independencia, cien años desde que Polonia volvió a existir en el mapa del mundo. Aunque volvimos a conseguir la libertad,
la lucha todavía no ha acabado. O, al menos, no debería…
Hemos de seguir trabajando, cada uno en sí mismo, para
que no se desperdicie el sueño que tanto anhelaban nuestros antepasados. Por
ellos y para ellos debemos seguir luchando… Nuestra libertad iba naciendo día a
día y ahora en nuestras manos está mantener viva la memoria sobre todos
aquellos que dieron su vida en nombre de lo que ahora podemos llamar libremente
nuestra patria.
(Aquí os dejo una canción polaca que a mí me conmueve a pesar del paso de los años. Es muy importante que no dejemos caer en el olvido a ninguna de esas almas guerreras.)
Queridos, ¡seamos luces de esperanza! Iluminemos nuestras
tierras con obras de amor al prójimo hoy y siempre.
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