poniedziałek, 26 listopada 2018

¿Sabemos ser felices realmente?


Existe una receta, muy fácil de hacer, para no perder la sensación de la felicidad: basta con recordar siempre que el mundo nos necesita. Esta idea se relaciona un poco con la publicación de la semana pasada, ya que la mayor felicidad la conseguimos en el momento en el que le damos la mano al prójimo cuando él la necesita. A veces esta ayuda pasa desapercibida, pero incluso sin que nuestra aportación llegue a ser reconocida por otros, nosotros lo sabemos. De cierta forma nos convertimos en los ángeles de la guardia que, tras cada buena obra, florecen por dentro.

El truco consiste, además, en saber captar estos pequeños detalles que invaden nuestras vidas a diario. Captarlos y apreciarlos. Porque, queridos, la gente muchas veces no sabe lo que tiene hasta que, al final, lo pierde. Nos dejamos llevar por la corriente y perdemos la habilidad de  valorar correctamente todo lo que nos rodea. Hay tantas cosas que apreciamos solo después de perderlas; tantas personas, situaciones, relaciones… Reconocemos su valor verdadero cuando ya no están. ¿Qué pasaría, en cambio, si intentáramos modificar la forma de pensar? Imaginad, por ejemplo, que conocéis el momento exacto en el que una parte de vuestra vida cotidiana llega a su fin. Una parte en la que no ponéis mucha atención a diario, sobre la cual no reflexionáis. Puede ser un lugar concreto por el que pasáis todos los días, un paseo que dais con vuestra mascota, un vínculo con otra persona, en fin, lo que os llegue a la mente. Y ahora intentad imaginaros vuestra vida sin ello…

La cosa es que cuando no sabemos cuánto tiempo nos ha sido dado, solemos vivir como si todo fuera eterno. Lo que me gustaría que os preguntarais es cuántas cosas cambiaríais si conocierais la hora final de cada capítulo de vuestras vidas. Sabiendo, por supuesto, que jamás se podrá volver el tiempo atrás.

Hay también otra pregunta que vale la pena hacerse a sí mismos. ¿Qué significa la felicidad para ti? ¿Tu felicidad te deja ser libre? A veces lo que tanto amas, lo que tanto deseas y lo que buscas toda tu vida con tanta desesperación te convierte en un esclavo. Muchas veces nos proponemos metas ridículas creyendo que, al alcanzarlas, el mundo se rendirá bajo nuestros pies. Sin embargo, solo eso que te ofrece la libertad en vez de esclavizarte puede llegar a considerarse una felicidad verdadera.

Queridos, os deseo de todo corazón que sepáis valorar las cosas simples y que ellas mismas logren sacaros una sonrisa :)

Por cierto, ¿cómo van vuestros preparativos para las JMJ?

https://panama2019.pa/es/inicio/


Brak komentarzy:

Prześlij komentarz