Un
hombre mayor estaba sentado en el césped frente a la casa. Estaba contemplando el paisaje que lo rodeaba. Realmente amaba el lugar en el que vivía. Ese instante de paz y
armonía lo interrumpió la llegada de su nieto. Se sentó por un momento al lado de su abuelo, dirigió la vista hacia el
mismo destino y le preguntó:
-Abuelito, ¿qué estás mirando?
-Mira qué bonito es esto- le respondió el abuelo con la tranquilidad que le había sido regalada por ese lugar ameno.
El joven dedicó un largo rato a mirar los alrededores y le
dio la razón al abuelo diciendo que todo se veía muy hermoso. Pero en el fondo pensó totalmente lo
contrario. No había nada allá, solo un bosque pequeño y algunas praderas.
Le preguntó, luego, por si sabía qué se
escondía detrás de esa montaña situada a la derecha.
Y miraron a la derecha, donde había una montaña muy alta.
Y miraron a la derecha, donde había una montaña muy alta.
-Me parece que hay un valle y
un río y, después otra montaña- le respondió el abuelo.
Entonces el joven le preguntó:
- ¿Y puedo ir allá para
verlo con mis propios ojos?
-
En cuanto el abuelo le dio permiso, el joven se levantó rápidamente y desapareció por unos
días en busca de lo desconocido. Regresó todo maravillado por lo que había explorado. Le contó todas las experiencias al abuelo: realmente había un valle allá, un río, más montañas y, también había muchas
aventuras extraordinarias. Cuando el joven acabó su relato, le señaló al
abuelo otra montaña y le preguntó:
-Y allá, ¿qué hay detrás de esa montaña?
-Allá donde miras, hay una llanura muy ancha, y hay otra
detrás, y también hay un valle…
Y no pudo terminar de hablar porque el joven le
interrumpió preguntando por si podía visitar ese lugar también. Obviamente, el abuelo no tenía
nada en contra. Entonces el joven lo dejó solo, esta vez por unas cinco semanas. Nomás volver, comenzó sus relatos de nuevo.
Dicha historia se repitió varias docenas de veces más.
El joven hacía rutas cada vez más lejanas por lo que duraban también
más tiempo. En total, pasó unos quince años descubriendo terrenos nuevos. Algunos
dicen que dio la vuelta al mundo entero. Un día, ya como un hombre maduro, regresó al césped de la casa de su abuelo, se sentó al lado suyo, miró
hacia el valle y dijo:
-Abuelo, he visto cosas increíbles en el mundo y, sin embargo, es ahora cuando me doy cuenta de que lo más hermoso que hay, se esconde aquí, en este rincón, como tú me decías…
El abuelo miró a su nieto, miró también sus alrededores y le respondió:
-Sí, efectivamente. Aquí, igual que en cualquier otra parte
del planeta, hay cosas extraordinarias y hermosas...
Os podéis preguntar el porqué de este cuento… y la
respuesta está a nuestro alcance. No tengáis miedo de explorar lo desconocido, no
tengáis miedo de, si es necesario, ir al otro lado del mundo en
busca de cosas increíbles,
extraordinarias y hermosas. Y, al mismo tiempo, tened el coraje de percibirlas SIEMPRE en vuestro entorno. Aquí y allá… ¡lo hermoso lo podéis encontrar en todas
partes!
PD. ¡La cuenta regresiva hacia las Jornadas Mundiales
de la Juventud sigue!
![]() |
| https://panama2019.pa/es/inicio/ |


Brak komentarzy:
Prześlij komentarz