Un
hombre mayor estaba sentado en el césped frente a la casa. Estaba contemplando el paisaje que lo rodeaba. Realmente amaba el lugar en el que vivía. Ese instante de paz y
armonía lo interrumpió la llegada de su nieto. Se sentó por un momento al lado de su abuelo, dirigió la vista hacia el
mismo destino y le preguntó:
-Abuelito, ¿qué estás mirando?
-Mira qué bonito es esto- le respondió el abuelo con la tranquilidad que le había sido regalada por ese lugar ameno.