Había una vez una familia en la que el
matrimonio tenía dos hijos maravillosos, pero, al mismo tiempo, muy traviesos.
El momento más difícil en esta familia era cuando la esposa tenía que irse por
unos días y su esposo se quedaba solo con los niños. El padre, a diferencia de
su mujer, no sabía cómo controlar a los chicos.
Una vez, después de 13 días de ausencia de la
madre, el padre estaba al borde de la resistencia, intentaba hacer todo lo
posible para que los niños le dieran al menos un poco de descanso. El último
día quería sentarse un rato, tomar café y relajarse. Sin saber qué hacer,
comenzó a mirar revistas y vio un enorme mapa del mundo. Sacó esa hoja del
periódico, lo cortó en varias docenas de pedazos, lo esparció en el piso como
un rompecabezas y les dijo a sus amados hijos que intentaran recomponer ese
mundo porque estaba todo disperso.
Él, mientras
tanto, fue a poner el agua y regresó después de 2 minutos para ver cómo estaban
los niños. Se llevó una gran sorpresa porque el mapa ya estaba hecho, todos los
elementos estaban en su lugar. El padre, asombrado, les preguntó cómo lo
hicieron. Luego los hijos pusieron el mapa del otro lado y el padre vio una gran
cara humana. Los hijos dijeron que no podían reconstruir ese mundo porque había
tantas partes que no encajaban que no sabían qué hacer. Pero cuando vieron que
del otro lado había una imagen de la cara, la compusieron y así lograron
componer también el mundo. El padre miró a sus hijos con amor y dijo:
- Es
realmente cierto, si primero se compone al hombre, todo el mundo será completo
también.
Básicamente, tienes que arreglar y cambiar una
sola cosa en el mundo o, mejor dicho, una persona en el mundo. Esa persona eres
tú. Sí, es cierto que es una tarea difícil, pero, de todos modos, resulta mucho
más fácil que dar la vuelta al mundo entero… ¿Por qué una y otra vez estamos intentando
ordenar todo lo que nos rodea en vez de nosotros mismos?
Queridos, con este mensaje me despido... Han
sido unos meses increíbles y os quería agradecer todo el apoyo que me han
brindado. Mi sueño era ayudar a los demás, pero es ahora cuando por fin me doy
cuenta de que uno ha de comenzar a trabajar consigo mismo para luego tener la
fuerza suficiente de cambiar algo más en este mundo.
Por el momento, cada uno tiene que seguir su
propio camino… ¡Hasta pronto!
Cada uno es el artifice de su propio destino.
Brak komentarzy:
Prześlij komentarz